Cuando el soul nuyorican se mezcla con el sancocho funk: una entrevista con BSKi

“Si puedo ganar el salario de un maestro trabajando en comedia…” es lo que Dave Chappelle supuestamente le dijo a su padre, mucho antes de su éxito. Brian Collazo también hizo un pacto práctico con sí mismo al dedicarse a la música. Nacido en una familia de músicos, descubrió su talento y pasión por el canto muy temprano y luego, a una edad joven, firmó un contrato con Columbia Records como miembro del Trío Elán, una banda que incluía a su primo y a su hermano mayor.

Desde entonces, ha pasado su tiempo manteniendo el equilibrio entre su carrera como cantante profesional y sus propios proyectos musicales, incluyendo a Live Society, un conjunto de ocho personas que mezclaba los géneros del soul y el pop-rock, de nuevo tocando al lado de su hermano mayor y primo. El grupo duró diez años antes de que Collazo decidiera lanzar su primer proyecto como solista, esta vez con más énfasis en los géneros del soul y el R&B. “En la banda yo estaba muy contento con la música que hacía”, dice. “Pero sin darse cuenta, uno empieza a hacer concesiones”.

Nombró al nuevo proyecto BSKi, uno de sus apodos que remite no solamente a los primeros días del hip-hop, sino también a los varios géneros musicales que definirían su nuevo sonido. Además, el haber sido criado en un hogar puertorriqueño, justo a las afueras de la ciudad de Nueva York, en el condado de Rockland, significó escuchar a varios artistas: Stevie Wonder, George Michael, Prince y hasta El Gran Combo de Puerto Rico y Eddie Santiago. “Yo crecí con el R&B, el hip-hop y la música latina”, dice.

Este es el ADN musical de lo que Collazo ha denominado, con tono irónico, sancocho funk, una combinación de diferentes ingredientes, como la sopa tradicional que se hace en Puerto Rico y otros países latinoamericanos. “Soy el producto de todas estas influencias”, dice.

BSKi comenzó en el 2014 cuando Collazo realizó su primer concierto como solista. De ahí empezó a componer canciones y a armar una nueva banda. Sin embargo, las cosas se complicaron. “Justo cuando empecé a componer y a grabar las canciones del disco tuve problemas con la voz”, dice.

Collazo había contraído un sulcus en una de sus cuerdas vocales. Peor que un pólipo y un nódulo, me explica. Esto significaba que su registro vocal había comenzado a disminuir durante los conciertos. La calidad de su tono también había empeorado con el tiempo. En fin, su instrumento, después de seis o siete años de cantar a tiempo completo, estaba sobrecargado de trabajo y se había vuelto poco fiable.

La cirugía era una opción, aunque había la posibilidad de que le quedara una cicatriz. Él aplazó su consentimiento al procedimiento tanto como le fue posible. “Fue la decisión más aterradora que he tenido que tomar”, dice. Si la operación era exitosa, la recuperación duraría entre tres y seis meses, sin poder hablar por la primera semana, ni cantar por los primeros tres meses.

Se dio cuenta de que “la mayor parte de mi identidad estaba conectada a esta única cosa que sabía hacer”. En las horas antes de la cirugía, Collazo compartió una nota muy personal a través de su cuenta de Facebook, pensando en esa cuestión de identidad. “No sé quién soy sin el canto”, escribió. “Tendré tres largos meses para investigar”.

Mientras tanto, encontró trabajo temporal en una oficina y pasaba el tiempo viendo Netflix (incluyendo las siete temporadas de West Wing). En medio de la incertidumbre, decidió que seguiría con su carrera musical, aún si tuviera que tocar otro instrumento para poder hacerlo.

Al final, necesitó de cuatro meses para recuperarse, pero no lo hizo sin tropezar algunas veces en el camino. “Yo definitivamente me acuerdo que traté volver demasiado temprano”, dice con una risa, recordando una noche de micrófono abierto y un mal intento de cantar una canción de Stevie Wonder.

Afortunadamente, volvió a cantar. Reservó un espacio de ensayo en un estudio para mantener su privacidad mientras practicaba. En diciembre del 2016, lanzó su primer álbum, Keep It Light, un disco de cinco canciones producido por Greg Mayo, que demuestra sus varias influencias.

“La verdadera intención con esto era hacer un disco que me representa y representa la música con la que crecí”, dice. Un ejemplo claro es la presencia de la percusión latina a lo largo del disco. “Quería hacer algo interesante con los ritmos, algo que me hiciera bailar”, dice.

Hoy en día, la banda está enfocada en grabar su segundo disco, que será estrenado más tarde este año. La intención es explorar más ritmos complejos e incorporar más percusión latina. Un nuevo sencillo, “You Are A Dream To Wake Up To”, también está en camino, así como una posible colaboración con su primo, Luis Alfredo del Valle de la banda Buscabulla.

Reflexionando sobre su experiencia, Collazo está agradecido por la segunda oportunidad, “me dio una voluntad renovada” dice.

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