El colectivo In-Correcto busca el rumbo de la escena bogotana

El 5 de mayo de este año el colectivo In-Correcto lanzó el quinto, y hasta el momento último, número de su revista en Casa Valhalla, una construcción antigua en el corazón del barrio San Felipe en Bogotá, Colombia. Aquel día, frente al público que llenaba el lugar, tocaron tres estridentes bandas de la escena emergente bogotana: Tristán Alumbra, Final y Hermanos Menores (cuyo guitarrista, Daniel Piedrahita, ilustró buena parte del número).

La naturaleza del colectivo In-Correcto es siempre mixta. Como quedó claro en el lanzamiento, en sus emprendimientos existe implícita y explícitamente un diálogo entre las palabras, las ilustraciones y la música. Santiago Álvarez, una de las cabezas tras el proyecto, relata que la revista surgió en 2015 para “abordar temas de interés académico referentes a el cine, la música, las artes plásticas y artes escénicas, pero con un lenguaje mucho más laxo y desacartonado que el de las revistas indexadas”.

Aunque este diálogo entre lenguajes artísticos es abordado constantemente en la publicación, en determinado momento la música empezó a tomar un papel protagónico en sus iniciativas. Así, desde el segundo número de la revista, el proyecto empezó a concebirse no sólo como una publicación sino también como un sello discográfico.

La búsqueda de sonidos dio frutos rápidamente: haciendo redes entre diferentes artistas tanto de la ciudad como de Latinoamérica, su catálogo musical cuenta ya con ocho lanzamientos digitales y dos compilados.

¿Qué tipo de música privilegia el sello? Aunque pareciera haber una suerte de acento en lo electrónico en lanzamientos como los de los productores Yopo y Santiago Navas, algunos otros se salen radicalmente de esta línea: el EP El ritual pandémico de La Tromba Bacalao muestra un sonido decididamente influenciado por la cumbia moderna, mientras que Arullo de corto aliento de Jardín Láser muestra un sonido folk con influencias del movimiento de la “nueva canción” latinoamericana.

Yopo – Ovolución

La tromba bacalao – El ritual pandémico

Al preguntarle por los estilos que aparecen en la música del sello, Álvarez afirma que no se privilegia ningún género en particular y que, de hecho, ese concepto es en sí mismo problemático para sus búsquedas. Sin embargo, recurrentemente regresa a la idea de una suerte de conciencia sobre el “lugar” desde el que se hace la música: “consideramos que el pensar, investigar y crear a partir del territorio que nos vio nacer genera una variedad de sonidos que no se pueden definir bajo la taxonomía que se nos impone con los géneros”.

Así, el sello pretende “rescatar la música latinoamericana y propiciar espacios donde se pueda dar su interacción con las nuevas músicas globales de una manera equilibrada, entendiendo que ambas tendencias (lo global y lo local) ya son parte de nosotros”.

Uno de los más grandes aciertos de In-Correcto ha sido aglutinar en torno a sus diferentes lanzamientos un público entusiasta por las nuevas producciones locales. Así, a sus labores autogestionadas como revista y sello se unen también los esfuerzos por la organización de eventos y conciertos. Con este trabajo, el colectivo ha ayudado a visibilizar y conectar proyectos jóvenes con nuevas audiencias, aún cuando son conscientes de las dificultades de sostener una escena en la Bogotá de hoy en día: “las cosas acá se dificultan por muchos factores. Por un lado las políticas públicas atentan cada día más contra los espacios de difusión; por otro, la gente no se apersona de lo que llaman escena. Así, cuando los bares se cierran, sus públicos ni se inmutan y cuando las bandas no consiguen dónde tocar, caen fácilmente en el olvido”.

Sin embargo, gracias a trabajos como los del colectivo, pareciera estar gestándose una red de escucha y reconocimiento mutuo que va más allá de las problemas materiales que constantemente plagan a la música en Bogotá: “distintos parches han comenzado a generar una cultura de interacción y soporte, lo cual es admirable porque es un proceso de muchos años que germina después de mucha constancia”, afirma Álvarez.

En efecto, la constancia y determinación de In-Correcto y la forma en la que se apropian de los medios que tienen a la mano para sus diversos emprendimientos están generando un pulmón positivo para la música y las artes en nuestra ciudad. A pesar de su nombre, la brújula interna del proyecto parece apuntar por el camino correcto.

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