Design Thinking para el emprendimiento musical

La mayoría de sectores industriales y de servicios están constantemente en búsqueda de cambios con la intención de entrar en circuitos de innovación que los mantengan en la actualidad del mercado. Rara vez estas discusiones se generan en las industrias creativas, porque asumimos que por ser “creativos” siempre estamos a la vanguardia. Pero, aunque tenemos más herramientas para generar cualquier tipo de innovación, creo que es importante que nos preguntemos más seguido por estrategias y herramientas para mantenernos actuales y no caer en la redundancia y aburrir a nuestro espectador.

En semanas anteriores, la Cámara de Comercio de Bogotá junto a la Escuela de Música, Medios, Arte y Tecnología (EMMAT), crearon un espacio muy interesante para que algunas personas se hicieran estas preguntas desde la pedagogía. Acá les dejaré mi conclusión y un resumen de la herramienta de Design Thinking trabajada en este taller dirigido por Panos Panay, Director de BerkleeICE (Institute for Creative Entrepreneurship en Berklee). Tal vez podamos comenzar a aprovechar esta herramienta nuestros proyectos musicales.
En el taller las conclusiones fueron claras y en general muy constantes por parte de todos los asistentes. Para la mayoría hay dos temas a trabajar sobre el futuro del emprendimiento creativo: el primero es la enseñanza y la apropiación de herramientas estratégicas y organizacionales por parte de los músicos; el segundo es la necesidad de ampliar las posibilidades de circulación y distribución, tal vez uno de los retos más grandes de la música colombiana.

En cuanto al Design Thinking, acá les dejo un rápido resumen que creo que puede ser una forma rápida para plantear soluciones innovadoras para el sector:

El objetivo de esta herramienta es desarrollar productos basados en las personas y con una perspectiva de mercado clara, que pueda funcionar. De esa manera, la forma de trabajo es generar preguntas que nos den muchas opciones, para así elegir la mejor opción y, de alguna manera, dejar de lado los prejuicios que constantemente tenemos a la hora de crear.

  1. El primer paso es el de “Inspiración”, en el cual debemos lograr encontrar, a través de la investigación, conceptos claros que nos lleven a hacer preguntas generales que replanteen nuestras ideas. Para eso es muy importante tratar de encontrar uno de los tres siguientes factores:
    • Usuarios extremos, es decir, consumidores que están en el límite de lo radical que nos llevarán a encontrar formas de uso extremas o diferentes.
    • Explorar experiencias análogas, o encontrar formas de uso alternativas a la respuesta prejuzgada de las preguntas que nos hacemos con respecto a nuestros productos.
    • Experiencias inmersivas. La mejor forma de entender la manera en que nuestro espectador consume nuestro producto es haciendo una experiencia inmersiva donde podamos convivir como ellos.
    • En cualquiera de los casos anteriores esto se logra indagando al máximo hasta llegar al punto más profundo de, en nuestro caso, el uso de la música: yendo constantemente a conciertos, galerías, y abriendo los ojos en cada uno de los espacios “musicales” en los que nos movemos. Ahí podemos encontrar las ideas más profundas que nos pueden llevar a innovar la manera en que hacemos las cosas.
  2. El segundo paso es lograr sacar “insights” o conceptos que motivan profundamente a los consumidores a adquirir lo que creamos. Estos los logramos sacar haciendo una síntesis de las conclusiones, buscando tensiones (ideas que se contraponen) o patrones que se repiten en las actitudes de nuestros consumidores y que encontramos durante la investigación.
  3. El tercer paso es el de la “ideación”, en el cual sacamos un prototipo de nuestra idea para mostrarlo a algunos consumidores o probarlo en un mercado muy específico para definir si funciona o no. Esto lo podemos hacer muy fácilmente empezando por una pregunta que se plantee de la siguiente forma: “¿Cómo podemos…?”. La pregunta no debe ser muy grande (o muy amplia), ni tampoco muy pequeña (limitada), no debe usar categorías generales, ni tampoco debe responder la solución de la idea que tenemos. Por el contrario esta pregunta está hecha para atacar nuestros prejuicios y eventualmente idear soluciones impactantes y creativas.
  4. Finalmente el último paso es “prototipar”, es decir crear una maqueta de nuestro proyecto que podamos probar de una forma rápida y corregir de una manera más ágil sin perder tanto dinero. De esta forma, en vez de grabar todo un disco, podemos empezar a trabajar con demos rápidos que le den la idea a nuestro posible consumidor de nuestro proyecto y no perder tanto dinero en el proceso, sino desarrollar una gran inversión cuando estemos seguros de su posibilidad. El ciclo debe repetirse, una y otra vez, así prototipamos, obtenemos una retroalimentación y redefinimos el proyecto. Lo mejor de esta fórmula de trabajo, es que las inversiones son menores y las posibilidades de cometer errores son más rápidas y por consiguiente más económicas y es una manera de, por lo menos, tener una idea del posible “éxito” de un producto creativo.

Estas son algunas preguntas que nos hicimos y la posible solución planteada dentro del taller de medio día. Imaginen lo que uno podría lograr si aplica esta herramienta con más tiempo:

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