El peregrinaje sonoro de los Hermanos Menores

Campoamalia, el último disco de la banda colombiana Hermanos Menores y su primera grabación como trio de rock, es un largo y profundo viaje de distorsiones, mantras melódicos y ensoñaciones sonoras. A través de siete tracks instrumentales llenos de contrastes, el grupo navega por ambientes consonantes y cristalinos que por momentos escalan a aguerridos pasajes en los que las baterías estridentes y los overdrives de las guitarras recuerdan a una larga batalla. El disco es también un retrato del directo de la banda: una fuerte experiencia sonora que se ha tomado escenarios como las versiones de este año de Jazz al Parque y del Festival Distritofónico, convirtiéndose en una de las grandes sorpresas de la música bogotana reciente.

“Hermanos Menores empezó hace un par de años como un balbuceo de ideas entre Alejandro Solano (bajista de la banda y filósofo de la Universidad Nacional de Colombia) y yo”, relata Daniel Piedrahita, guitarrista, artista visual de la Universidad Javeriana (Bogotá) y uno de los padres del proyecto. “Veníamos de tocar música muy rápida —thrash, hardcore, punk— y queríamos bajar las revoluciones, queríamos que la gente entrara en trance, buscábamos un mantra”.

En efecto, la asociación inicial de estos dos amigos de colegio con algunos de los géneros extremos del rock constituyó su primera escuela musical, dejándoles múltiples grabaciones y experiencias conjuntas. Durante esta etapa, anterior a Hermanos Menores, participaron en proyectos como Personal Device (junto a quienes grabaron dos discos y con quienes giraron por Colombia y Venezuela) y a Lava, proyecto de hardcore nacido en el contexto de la casa cultural Rat-Trap.

 

La música de Hermanos Menores, que en todo momento recuerda a un viaje, fue a su vez el producto de los periplos de algunos de sus integrantes. En 2016, por ejemplo, Piedrahita realiza una residencia artística en Zagreb, Croacia, en donde se nutre de múltiples influencias y donde sus inclinaciones sonoras empiezan a encontrar otras salidas. La música que escuchó en las casas de ocupas de la ciudad y la asistencia permanente a conciertos lo motivaron para grabar los tres tracks de Entonces vi dos medusas, primer trabajo bajo el nombre Hermanos Menores. El EP, que describe como “muy personal”, merodea entre sonidos lo-fi, ambientes reverberados y una estética marcadamente experimental.

La distancia sonora entre los dos trabajos del grupo muestra una elección deliberada de la banda por permitirse ser un espacio de creación sin restricciones. “Decidimos que Hermanos Menores seria una plataforma donde todas nuestras ideas podrían tener rienda suelta sin necesidad de ceñirnos a un genero en particular”, explica Piedrahita.

Tras su regreso a Bogotá, Piedrahita y Solano contactaron al baterista Sergio Moreno, compañero de universidad del guitarrista y conocido por su trabajo en bandas como Montaña. Moreno, con el innegable peso de su interpretación, se vuelve una pieza clave en el sonido actual del grupo.

Otro viaje que marcó a la banda, y no menos profundo a pesar de ser más cercano, fue el que dio como resultado la grabación de Campoamalia, en diciembre de 2016. Los músicos, acompañados por un crew de cinco personas, entre los que se encuentra el ingeniero de sonido Andrés Gutierrez, se internaron un par de semanas en una casa de campo en Subachoque (Cundinamarca) en busca de dejar registrado el fuego sonoro que habían estado encendiendo. “Fue hermoso. Me atrevería a decir que no hay mejores condiciones para grabar, pues el retiro nos propició grados de concentración a los que tal vez no habríamos podido llegar en otras circunstancias; la convivencia nos acerco más como banda y como hermanos que somos”, afirma Piedrahita.

El ejercicio fue al mismo tiempo una reafirmación de los valores radicalmente independientes aprendidos durante los años de inmersión en el hardcore y el punk. Como explica el guitarrista: “el hecho de estar haciéndolo nosotros mismos, bajo nuestros propios métodos, sin depender de mediadores, disqueras, estudios de grabación, le otorga al disco un carácter de artesanía musical”.

 

Esta comunión con el entorno que busca el disco queda plasmada también en los nombres de las canciones, donde se dibuja lo que Piedrahita denomina un “peregrinaje”. Títulos como “Laguna grande la Sierra”, “Remanso” y “El alma y las nubes son formas” cimientan la identidad de este disco como un reconocimiento de la tierra y del campo, donde la naturaleza se vuelve su inspiración poética principal.

La edición en LP de Campoamalia estará disponible en diciembre de 2017, cerrando este capítulo del viaje pero, con suerte, abriendo nuevos periplos y rutas para la banda.

Tags:

  • Show Comments (0)

Your email address will not be published. Required fields are marked *

comment *

  • name *

  • email *

  • website *

Ads

You May Also Like

La Mambanegra

La Mambanegra lleva Cali al cine de Scorsese

El grupo caleño La Mambanegra acaba de lanzar un nuevo video para promocionar el ...

Buenas Noches y el estreno de sus nuevas Teorías

Algún tiempo después del lanzamiento en 2014 de Las Américas, el primer y hasta ...

Balún y la exploración de su “Prisma Tropical”

Balún es un grupo puertorriqueño basado en Brooklyn, Nueva York, que ha pasado por ...

Foto de Domingo: Laboratorio creativo

Carlos Quebrada, TVL REC y la experimentación sin límites.

Carlos Quebrada es un músico excepcionalmente inquieto. Cada vez que me lo encuentro en ...

El futurismo tropical de Combo Chimbita

Si nos ponemos a contar bien, Nueva York es una de las ciudades más ...