Jorge Glem le lleva el cuatro venezolano al mundo

Jorge Glem es un cuatrista venezolano que, más que un instrumentista, es casi un activista de este instrumento de cuatro cuerdas de nylon venezolano. Glem nos habló desde Nueva York, su actual residencia, sobre su técnica en el cuatro, sus maestros y la versatilidad que ha descubierto en su instrumento.

Stereotheque: ¿Por qué decidiste especializarte en el cuatro?

Jorge Glem: El cuatro ha estado siempre en todas las casas de Venezuela, desde que era pequeño lo veía en alguna pared, casi siempre de adorno, como si fuera un cuadro, un retrato, o una escultura. Pero normalmente se baja una vez al año cuando hay un cumpleaños, o una fiesta importante. En esas ocasiones suele haber alguien que toca un poco de cuatro. Así que desde pequeñito lo vi y m encantó.

Sin embargo, no se veía como un instrumento serio, era un instrumento de la parranda de la casa, un instrumento de la música “tradicional”. Pero comencé a conocer a los grandes maestros, a gente como Hernán Gamboa o Cheo Hurtado y eso me motivó muchísimo, porque vi que con ese instrumento se podían hacer cosas increíbles.

Yo estuve estudiando música, pero cuando fui a Caracas a estudiar música (yo soy de Cumaná, en el oriente de Venezuela), solamente me permitían tocar un instrumento que no fuera el cuatro. Entonces entré por mandolina, pero no me gustaba, tocaba un poquito y enseguida agarraba el cuatro otra vez. Entonces decidí dejar la universidad y me dediqué al cuatro de lleno, porque es mi instrumento favorito. Le veía una posibilidad muy grande de inventar, a mí me gusta mucho eso desde que estoy niño, me gusta inventar mucho con cualquier cosa que veo. Con el cuatro pasaba eso: veía que era un instrumento que todavía tenía muchas cosas que decir. Decidí irme por este instrumento y seguir el camino de estos grandes maestros.

Stereotheque: ¿Cuáles fueron tus principales influencias en el cuatro?

Jorge Glem: Los cuatristas que yo más admiro son Cheo Hurtado, Rafael “el Pollo” Brito y Hernán Gamboa. También hay otros maestros como Freddy Reina, o Pablo Camacaro, pero los tres que mencioné primero fueron los que más me motivaron a tocar mejor el cuatro.

Stereotheque: ¿Qué tipo de música tocan ellos en el cuatro? ¿Música tradicional venezolana?

Jorge Glem: No, el cuatro es un instrumento normalmente de acompañamiento para el arpa en la música llanera, o para orientar a la mandolina. Pero estos maestros lo que hicieron justamente fue tocar cuatro como solistas. Todo lo que sonaba en conjunto entre la mandolina y el cuatro, lo tocaban de una sola vez con el cuatro. Hicieron una gran transformación al crear una técnica que el maestro Hernán Gamboa llamó “rasgapunteo”, que es hacer como rasgar el cuatro al mismo tiempo que se hacen melodías. Es algo como esto:

Pero, además del rasgapunteo, a mí me gusta mucho introducir percusión, para que suenen los tres elementos básicos de la música. Por ejemplo, tocando un joropo:

Entonces, la idea es mezclar un poco las tres cosas, la percusión, la melodía y la armonía.

Stereotheque: ¿Cómo haces la percusión?

Jorge Glem:

Stereotheque: ¿Cuál fue tu proceso para llegar a desarrollar y a dominar esa técnica?

A mí siempre, desde pequeño, me gustó la percusión, pero nunca llegué a tocar percusión. Vi un poco la manera de tocar toda la parte de la mano izquierda de Cheo Hurtado y en la mano derecha vi algunas cosas de Rafael “el Pollo” Brito, que también toca muy percutivo, y entre esa mezcla fui buscando lo que a mí me gustaba y lo desarrollé así:

Stereotheque: ¿Cómo ha sido para ti tu carrera profesional como intérprete de cuatro, ya que dices que no es tan común ser un solista de cuatro? ¿Cómo ha sido conseguir conciertos, o poder salir al exterior a tocar?

El primer gran trampolín en mi carrera fue La Siembra del Cuatro, que es un festival que hace el maestro Cheo Hurtado en Venezuela. Ahí descubrí un montón de chamos en Venezuela que tocan cuatro de manera distinta y en este estilo del rasgapunteo. A mí también me gustó. Yo escuchaba muchísima música y trataba de llevarla al iPod y entonces punteaba mucho. Empecé a hacer así:

A mí me gusta mucho el punteo y trataba de improvisar también. Eso me abrió mucho campo en géneros como el jazz, la salsa, el funk, o en otros géneros que me gustaban mucho tocar. Lo que me ha gustado es que, de alguna forma, me ha abierto las puertas en géneros distintos.

Por eso escogí Nueva York, siento que esta es una ciudad que, a pesar de tener los géneros bien establacidos, está abierta a recibir nuevos sonidos y nuevas ideas. Yo vine con toda la intención de aprender de la mayor cantidad de géneros posible y estoy disfrutando mucho con eso. Así que la mayoría de los conciertos que tengo no son netamente de música venezolana, sino de otras cosas en las que puedo incluir el cuatro.

Stereotheque: ¿Entonces no te consideras un intérprete de un género en particular, sino más bien un intérprete de cuatro?

Jorge Glem: Sí, exacto, yo veo el cuatro como un instrumento universal, más que como un instrumento típico. Creo que tiene la misma importancia que el piano, el violín, la flauta, creo que puede tocar cualquier tipo de música. Sin embargo, mi música preferida sigue siendo la venezolana y para mí, por cuestión de arraigo, me parece lo más hermoso que puede haber, porque creo que mientras uno hable de esa forma y uno esté enamorado de su cultura, puede hacer que otros también se enamoren, incluso los mismos que están adentro de Venezuela. Pero me encanta tocar todo tipo de género.

Stereotheque: ¿En Nueva York qué tipo de géneros has tocado?

Jorge Glem: He tocado de todo, jazz, funk, salsa, blues, música de Irlanda, bluegrass. El concierto que hicimos aquí en septiembre fue un concierto de cuatro solo pero con acompañantes de varias partes del mundo. Estuvo Claudia Acuña que es una cantante chilena increíble, y con ella hice un standard de jazz, pero llevado a un ritmo venezolano. También toqué con Sam Reider, que es un acordeonista de jazz increíble de acá.

Fue muy chévere porque tuve que hacer la melodía típica del bluegrass y luego pasarlo a algo del oriente de Venezuela. También toqué con Yotam Silverstein, que es un guitarrista famoso de Israel, y con Paquito de Rivera, que es el gran maestro que estuvo ese día con nosotros. Tocamos un tema de Dizzy Gillespie, “A Night in Tunisia” llevado a ritmos venezolanos. La idea siempre ha sido juntarme con músicos de varias partes del mundo, aprender de sus géneros, y yo enseñarles música de Venezuela.

Stereotheque: ¿En NY has encontrado sitios para tocar regularmente?

Jorge Glem: Pues una cosa que hice, porque lo que quiero es mostrar un poco el cuatro y toda esta música, fue presentarme a las audiciones para tocar en el metro. Me da mucha nota porque toco cada tres semanas. Para tocar en el metro de manera oficial hay que hacer las audiciones. Hicimos eso y de hecho lo tomamos como parte de un documental que estamos haciendo sobre el cuatro y cómo se integra a distintos géneros. Y bueno, toco por ahí en varios sitios. Siempre pongo en las redes sociales los conciertos que tengo.

Stereotheque: ¿En qué estaciones tocas?

Jorge Glem: Ya he tocado un par de veces, en el calendario tengo Times Square, Grand Central y Union Square. Me gusta porque tengo tres horas, de 3 a 6 P.m., y lo hago por la cantidad de personas que no van a ir a un concierto pero que pasan al lado de un cuatro y escuchan un sonido distinto y se quedan a verlo. Todo eso aporta para que la gente vaya conociendo poquito a poco el cuatro.

Stereotheque: ¿Qué tipo de música tocas en el metro?

Jorge Glem: Toco solo y me llevo un looper, entonces me pongo a armar cosas de percusión y sobre eso improviso. Toco música venezolana, pero también todo tipo de música, Stevie Wonder, o un tema brasileño, así voy improvisando y voy paseando por todos los géneros. A veces la gente escucha una música conocida, se acerca y se da cuenta de que la estoy tocando con un instrumento que no conoce y se quedan por curiosidad.

Stereotheque: ¿Cómo se recibe la música del cuatro por fuera de Venezuela?

Jorge Glem: Realmente me impresiona mucho cómo le gusta a la gente, creo que agradecen mucho escuchar algo nuevo. Ha habido durante mucho tiempo muchos maestros que han trabajado por la internacionalización del cuatro, pero realmente es un instrumento muy, muy poco conocido. Entonces, es genial, porque a cada sitio que voy, el 80 o el 90 por ciento del público no conoce el cuatro y de alguna forma, al escuchar el sonido, sienten que es algo distinto. No suena al cuatro puertorriqueño, que tiene diez cuerdas de metal organizadas en cinco órdenes, pues tiene cuatro cuerdas de nylon; parece flamenco, pero no es; parece un ukelele, pero no suena como un ukelele. Es un sonido muy distinto y la técnicas de tocarlo son muy distintas a los otros instrumentos. Uno ve a la gente satisfecha, feliz y siempre comentan cosas buenas por escuchar un nuevo sonido.

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